"Porque el Señor mismo descenderá del cielo con aclamación, con voz de arcángel y con trompeta de Yahwéh; y los muertos en el Mesías resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos y habremos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes, para el encuentro con el Señor en el aire; y así estaremos siempre con el Señor."
Todos los cristianos y los que creen en el Nombre Sagrado entienden que estos versículos quieren decir que algunos de los santos no verán la muerte, sino que serán llevados en las nubes, estando vivos, y no morirán nunca.
Este punto de vista contradice directamente los muchos pasajes de las Escrituras que indican claramente que todos los hombres deben morir una vez. Basándose en el siguiente estudio, parece claro que es preciso repasar lo que entendemos por estos versículos y que los interpretemos de otro modo.
Gén. 3:16-19: "A la mujer dijo: --Aumentaré mucho tu sufrimiento en el embarazo; con dolor darás a luz a los hijos. Tu deseo te llevará a tu marido, y él se enseñoreará de ti. Y al hombre dijo: --Porque obedeciste a la voz de tu mujer y comiste del árbol del que te mandé diciendo: No comas de él" sea maldita la tierra por tu causa. Con dolor comerás de ella todos los días de tu vida; espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu frente comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste tomado. Porque polvo eres y al polvo volverás." Las maldiciones que Yahwéh hizo caer sobre la serpiente (v. 14) las mujeres y los hombres todavía no se han cumplido. La serpiente aún se sigue arrastrando sobre su vientre, las mujeres aún siguen dando a luz con dolor y sufrimiento y deben ser subyugadas por sus maridos y la tierra no cede como lo hizo con anterioridad ante el pecado; el hombre aún tiene que trabajar muchísimo por el alimento y, sobre todo, el hombre debe volver al polvo. Es parte de la maldición que ha caído sobre todos, desde Adán a los apóstoles y eso continuará sucediendo hasta que la muerte sea echada en el Lago de Fuego.
Rom. 5:12: "Por esta razón, así como el pecado entró en el mundo por medio de un solo hombre y la muerte por medio del pecado, así también la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron." La muerte pasó a todos los hombres por causa del pecado cometido por Adán, pero el don gratuito de la vida eterna no ha sido entregado aún literalmente, de modo que todos continuan muriendo y así tiene que ser.
Núm. 16:29: "Si estos mueren como mueren todos los hombres, o si les acontece solo la misma suerte de todos los hombres, entonces Yahwéh no me ha enviado." La muerte es algo común a todos los hombres, sin excepciones.
Job 30:23: "Porque sé que me conduces a la muerte, a la casa destinada para todos los vivientes." La tumba ha sido destinada a todos los vivos, sin excepciones.
Salmos 89:48: "¿Qué hombre vivirá y no verá la muerte? ¿Librarás su vida del poder del Seol?" La respuesta a la primera pregunta no es: "los que estén vivos y permazcan hasta la venida de Yahwéh." No hay ningún hombre que no haya de ver primero la muerte.
Eccles. 3:1,2 : "Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora: tiempo de nacer y tiempo de morir, tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado." El propósito de Yahwéh, en cuanto a que el hombre muera, es el castigo por causa del pecado. Como veremos más adelante, es el tiempo que ha sido determinado.
Eccle. 3:19, 20: "Porque lo que ocurre con los hijos del hombre y lo que ocurre con los animales es lo mismo. Como es la muerte de éstos, así es la muerte de aquellos. Todos tienen un mismo aliento, el hombre no tiene ventaja sobre los animales, porque todo es vanidad. Todo va al mismo lugar, todo es hecho del polvo y todo volverá al mismo polvo." Una vez más, sigue sin haber excepciones.
Eccle. 9:5a: "Porque los que viven saben que han de morir." Los que están vivos y permanecen" hasta la venida de Yeshua también lo saben.
Isa. 65:20: "No habrá allí mas bebés que vivan pocos días, ni viejos que no completen sus días. Porque el más jóven morirá a los cien años y el que no llegue a los cien años será considerado maldito." La muerte continuara sucediendole al hombre caído también durante el milenio.
Juan 6:39, 40: "Y esta es la volunta del que me envió: que yo no pierda nada de todo lo que me ha dado, sino que lo resucite en el día final. Esta es la voluntad de mi Padre: que todo aquel que mira al Hijo, y cree en él tenga vida eterna, y que yo lo resucite en el día final." Yeshua resucitará a todos aquellos que Yahwéh le ha dado. Cada uno de los creyentes, incluyendo a los que "estén vivos y permanezcan" serán resucitados. "El último día" en los versículos 39 y 40 no es el día particular en que regrese el Mesías, sino que pertenece al Día de Yahwéh, que empieza antes de la resurrección y es un "día" extendido.
Juan 12:24: "De cierto, de cierto os digo que a menos que el grano de trigo caiga en la tierra y muera, queda solo, pero si muere, lleva mucho fruto." Yeshua se comparó con un grano de trigo que debe de morir para llevar fruto. Los creyentes están simbolizados como el trigo que es preciso que muera para dar la clase de fruto al que se refería Yeshua. (Ver 1ª Cor. 15:35-37)
Rom. 6:5: "Porque así como hemos sido identificados con él en la semejanza de su muerte, también lo seremos en la semejanza de su resurrección." Si nuestra resurrección simbólica del agua se convierte un día en una resurrección literal, entonces nuestra muerte simbólica y nuestro entierro también se convertirán en una muerte y un entierro literal un día. Los que estén "vivos y permanezcan" serán bautizados, de modo que esto también se aplica a ellos.
Fil. 3:10, 11: "Anhelo conocerle a él y el poder de su resurrección y participar en sus padecimientos, para ser semejantes a él en su muerte; y de alguna manera, me encontraré en la resurrección de los muertos." El deseo de Pablo era ser conformado a la muerte y a la resurrección de Yeshua pasando por estas cosas él mismo, a pesar de que se incluía entre "los que están vivos y permanecen."
Heb. 9:27: "Entonces, tal como está establecido que los hombres mueran una sola vez, y después el juicio." Todos los hombres han sido destinados a morir la primera muerte por lo menos una vez. Estas citas son tan seguras como la de Yahwéh con el sol, la luna, los días de fiesta, etc. etc.
1ª Ped. 1:24: "Porque toda carne es como la hierba, y toda su gloria es como la flor de la hierba. La hierba se seca y la flor se cae, pero la palabra de Yahwéh permanece para siempre." Una vez más, no hay excepciones.
Los anteriores pasajes de las Escrituras son prueba irrefutable de que todos los hombres deben morir como resultado del pecado. En ese caso, ¿por qué interpretamos mal lo que dice 1ª Tes. 4:16 y 17? No existe más que un solo versículo más en todas las Escrituras que parezca apoyar semejante creencia equivocada y es 1ª Cor. 15:51, 52: "He aquí, os digo un misterio: no todos dormiremos, pero todos seremos transformados, en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, a la tropeta final. Porque sonará la trompeta, y los muertos serán resucitados sin corrupción, y nosotros seremos transformados."
El contexto de este capítulo está claro. La intención de Pablo era refutar la creencia de que no existe la resurrección de los muertos (vv. 12, 32). Afirmó que todos mueren de la misma manera que sucede en Adán (v. 22) y puesto que todos deben morir, todos deben volver a la vida o resucitar. Todos deben seguir a Yeshua en la resurrección puesto que él fue el guia en el camino como el primogénito. A continuación Pablo dice en vs. 36-38 que a menos que una persona sea plantada en la muerte, no puede resucitar a la vida (ver Juan 12:24). A menos que resucite de entre los muertos no le será dado un cuerpo celestial de parte de Yahwéh. El versículo 42 dice que los muertos resucitarán incorruptibles; no dice que los vivos se vuelven incorruptibles. Esto nos trae al versículo 51: "no todos dormiremos" no quiere decir "no todos moriremos" sino "no todos permaneceremos dormidos en el sepulcro." Un estudio de la palabra "koimao", que es el nº 2837 en la Concordancia Strong revelará que se refiere a personas que ya están muertas o que duermen en el sepulcro. Si Pablo se hubiese referido a los santos vivos hubiera dicho: "no todos dormiremos" se hubiera referido al hecho de morir. Pero no se hace mención a que ninguno de los santos vivos sean transformados en este versículo.
Pablo hace la siguiente afirmación "no todos dormiremos" como un resumen de la refutación de la falsa enseñanza acerca de la resurrección. Los falsos maestros dijeron: "nadie resucita, todo el mundo duerme." Pablo se opone a ellos diciendo: "no todos dormiremos" o "no permaneceremos muertos."
Esto hace que nos quedemos con un versículo que no se ha explicado en 1ª Tes. 4:17. Fijese el lector en la primera palabra "Luego." La palabra griega es "epeita" y también quiere decir después o próximo. La palabra griega "tote" quiere decir entonces, en aquel momento. "Tote" hubiera sido más apropiada si los vivos fuesen arrebatados al mismo tiempo que los muertos o incluso poco después. Sin embargo, se ha usado "epeita" en lugar de las otras. Esta palabra se usa en Gal. 1:18 que quiere decir tres años después. En Gal. 2:1 quiere decir catorce años después y en San. 4:14 se refiere a un número indefinido de años después.
La comprensión apropiada de este versículo, en 1ª Tes, 4:17 es que Yeshua vendrá para resucitar a los muertos cuando se haya tocado la séptima trompeta (Apoc. 11:15). Tenemos una imagen de esta resurrección de los santos en Apoc. 12:5. A los que estarán "vivos y permanecerán" se les menciona en Apoc. 12:17, a los que al final mata la bestia y resucitan en algún momento antes del Armagedón, que tiene lugar años después. Entonces Yeshua vendrá con todos los santos para establecer el Reinado de Yahwéh.
La actual manera de entender 1ª Tes. 4:16, 17 es incorrecta y debe cambiarse para entender la verdad de Apocalipsis y la profecía acerca de los últimos tiempos.